La luna y su influencia en la mujer

¿Sabías que al igual que tomamos la luz del sol, también podemos tomar la luz de la luna?….
Cuando el ser humano aprende a conocer su relación con la naturaleza, eleva sus pensamientos de la vida cotidiana y valora la experiencia interna.
Alimentarnos de la energía lunar magnetiza el pensamiento y nos ayuda a expresar nuestros más nobles y amorosos sentimiento ¡elevamos nuestra frecuencia vibratoria! Y con ella nutrimos las generaciones del futuro.
La luna tiene un poderoso efecto sobre los océanos, hasta el punto de subir y bajar las mareas, imagínate cómo puede afectar a nuestro cuerpo, que es agua en un setenta por ciento.
La luna está íntimamente conectada con la energía femenina. En cada una de sus fases nos representa así:

Luna nueva: comienzan los cambios, dejamos atrás lo viejo para comenzar un nuevo ciclo. Venerando a la diosa luna, veneramos a la diosa que llevamos dentro; nos atrevemos a mirar nuestras oscuridades, enfrentarlas y aceptarlas. Como ocurre con nuestra menstruación, dejamos morir una parte nuestra y le damos la bienvenida a lo que va a nacer.

Luna creciente: la belleza y los dones de la mujer se ven incrementados. Pedimos a la diosa lunar que nos permita ser mujeres creativas y luminosas. Resaltan las cualidades de limpieza, pureza, sensualidad y belleza.

Luna llena: es la madre generosa que nos provee de aquello que necesitamos. Es la mujer en total plenitud, fortaleza y poder. Es fertilidad, nacimiento y abundancia. A partir de la visualización creativa, podemos efectuar nuestras peticiones y pronunciar un decreto, por ejemplo: YO SOY UNO CON LA FUENTE UNIVERSAL.

Luna menguante: es la vieja sabia, que nos mueve suavemente hacia nuestra propia sombra. Nos ofrece la oportunidad de enfrentarnos a nuestros miedos y dejarlos partir sin temor. Es el momento para trabajar los desapegos, dejar las adicciones y liberarnos de lo que ya no necesitamos en nuestra vida.

 Te proponemos que dediques unos minutos de tu tiempo a nutrirte de la luz de la luna. Sal al exterior y ábrete a recibirla, mírala y déjate bañar por su luz.

Si estás embarazada, imagina que su luz baña tu útero y a tu bebé.

Cristina Fertonani

Oxitocina, la hormona del amor


Entre los años 50 y 70 del siglo pasado, el psiquiatra infantil John Bowlby, afirmó a través de un gran número de estudios que la relación que establece el recién nacido con sus padres es fundamental para el desarrollo equilibrado del niño y además que dicha relación tiene que estar fundamentada en la satisfacción y goce mutuo de forma continuada.

Desde entonces profesionales de distintas áreas: psicología, neurología, medicina entre otras ciencias han seguido con esos estudios y la conclusión es que todos los bebés al nacer, necesitan sentirse queridos.

En el momento del nacimiento se producen acontecimientos importantes desde el punto de vista de la química del cerebro que nunca se volverán a repetir y están relacionados con el amor, la unión y la entrega a través de lo cual se construye el vínculo de apego.

Bowly decía que la relación que se establece entre la madre y el hijo no es un capricho ni algo que pasa porque sí, sino que es algo fundamental en la protección y supervivencia de la especie humana. En caso de que ese vínculo se altere por la separación de la madre, siempre se va a desencadenar una respuesta de protesta y todo está íntimamente relacionado con una serie de mecanismos hormonales y bioquímicos, de tal forma que si estos se viesen alterados tanto en el cerebro de la madre como del bebé, se pueden traducir en una mayor predisposición a patologías mentales.

En este vínculo del apego intervienen una serie de hormonas, fundamentalmente la oxitocina y otras como el cortisol o la vasopresina.

La oxitocina, es una hormona que no solo tiene que ver con la vinculación entre madre e hijo, sino también con las interacciones sociales y el romance. La hormona del amor, es la responsable de este vínculo madre – bebé en condiciones idóneas, invadiendo el cerebro del bebé y de la madre durante los primeros años de vida, ayudando a crear las conexiones neuronales necesarias para que el desarrollo cerebral sea satisfactorio. A más oxitocina, mejor es el desarrollo de la empatía y la sociabilidad, niños más bondadosos e inteligentes.

En resumen podría decirse que es fundamental cuidar a las madres para que puedan relacionarse amorosamente con sus bebés. Cuidarlas significa escucharlas, respetarlas, sostenerlas, aspectos que todavía hoy no se tiene en cuenta en nuestra sociedad. Las madres por naturaleza somos verdaderas expertas y conocedoras de nuestros hijos y todavía hoy suelo escuchar en el entorno médico y también educativo sentencias como “esa madre es una histérica”, sentencia que no solo daña a la madre sino al niño.

El hombre durante décadas ha manipulado la naturaleza sin medir las consecuencias; podemos encontrar una relación muy estrecha entre el trato que se dio a la naturaleza y el que recibieron las parturientas y sus bebés y existen evidencias comprobadas de que los bebés cuyos nacimientos no son perturbados con sustancias químicas, que crecen sin ser separados de sus madres durante los primeros meses o años de vida, que son amamantados a demanda durante los primeros años…no solo crecen sanos y enferman menos sino que son más alegres, empáticos y amorosos. Esa relación positiva consigo mismo los hace desarrollar una relación con su medio ambiente natural mucho más sostenible. Una relación que no está marcada por la dominación ni la destrucción de la naturaleza.

Preparación para la Maternidad y la Paternidad del Siglo XXI – Proyecto Nacer

El proyecto Nacer es producto de años de investigación, reflexiones, formación y mi propia experiencia. Se fundamenta en la formación y desarrollo del niño intrauterino y del recién nacido, pero principalmente del modelado de la mente humana, a través del cual nos convertimos en quienes somos.

Desde el descubrimiento de que el niño en el útero materno es un ser que escucha, siente y recuerda, nos enfrentamos a un cambio de paradigma,  en cuanto a la gran importancia que envuelve el período del nacimiento. El vínculo madre – bebé que ha de nacer,  no solo conecta los universos físicos sino también los emocionales y mentales.

Proyecto Nacer

Este cambio de perspectiva,  en el desarrollo infantil y en el útero materno,  permite orientar a madres y padres sobre como potenciar las capacidades del niño desde el nacimiento.

El cerebro del futuro bebé está conectado a su entorno recogiendo estímulos e impresiones. Todo lo que el bebé experimenta en el útero y en el nacimiento, deja una huella indeleble en todo su organismo. Este conocimiento transforma de forma radical nuestra percepción del papel de los padres en el desarrollo del niño, otorgándoles una presencia fundamental desde el momento de la concepción.

La vida intrauterina y la experiencia del nacimiento son dos etapas cruciales en el desarrollo de la personalidad humana. Vivir ambas de forma consciente, es sentar las bases del bienestar emocional de las futuras generaciones.

El Proyecto Nacer, se asienta en ideas respaldadas en informes y estudios científicos y  en la experiencia personal, que aportan una propuesta de valor a las madres y padres, que tienen la oportunidad de contribuir de manera activa al desarrollo de un niño feliz. Permitirá a ambos padres cultivar un sentimiento de calma que afectará positivamente al hijo por nacer, preparándolo para una vida de confianza y seguridad.

Ofrecemos un programa simple y minucioso, basado en ejercicios eficaces para relajar a los futuros padres y estimular al niño hasta el momento del parto e inmediatamente después. A través de los talleres propuestos se brinda una orientación y preparación a la gestante, acerca de los cuidados que esta tenga durante las etapas de gestación, parto y posparto.

La gestante además de los cambios que experimenta en su propio cuerpo, siente temor en relación con el parto, los cuidados del recién nacido y su auto cuidado durante el embarazo y el posparto. Este temor puede reducirse mediante una preparación adecuada en la que se involucre la mamá y el papá del futuro bebé, así como también se logra mayor participación de la gestante durante el embarazo y el trabajo del parto.

La preparación que ofrecemos les ayudará a iniciar una forma de comunicación psicológica, haciendo que el niño sepa antes de nacer que realmente sus madres lo aceptan y los quieren.  El Proyecto Nacer ayudará a los futuros padres a mejorar su propia disposición emocional, intensificando la autoconciencia y la recíproca intimidad de la pareja, fortaleciendo la unidad familiar en la que ha de nacer el bebé.

Si la futura madre y su compañero están llenos de tensiones, preocupaciones y angustias, les resultará difícil encontrar el tiempo y la energía necesarios para el bebé. Si están constantemente peléandose entre sí y con el mundo, no podrán dar a su hijo el amor que éste tan desesperadamente necesita.

Así como una mujer que se queda embarazada debe hacer lugar al nuevo ser en su seno, ella y el padre también deben hacer lugar en su corazón y en su mente para el hijo que van a tener. La participación de los padres  en cuanto a que asista a las clases con la madre, ayude en los ejercicios, se involucre en todo el proceso de gestación y participe en el parto aumenta en la futura mamá sentimientos de aprecio, apoyo y compañía, disminuyendo sus temores, y en el bebé sentimientos de seguridad y confianza.