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Otra razón para empezar a practicar yoga

 

Unos músculos fuertes no solo son atractivos, también nos protegen de enfermedades como la artritis, el dolor de espalda y ayuda a evitar las caídas en las personas mayores.

Mientras aumentas tu fuerza practicando yoga, la equilibras con tu flexibilidad. La articulación, el cartílago, el tendón y el ligamento son elementos claves en el cuerpo humano, ya que hacen posible el movimiento.

Vamos a recordar qué son y para qué sirven estos pequeños /grandes elementos.

Articulación: punto de unión entre dos o más huesos y determinan el grado y la dirección del posible movimiento.

Cartílagos: tejido resistente y protector que cubre los extremos óseos, amortiguando y disminuyendo la fricción.

 Tendones: cordones resistentes de tejido fibroso, que une los músculos a los huesos y sirven para mover el hueso o la estructura.

Ligamentos: es una estructura en forma de banda, compuesta por fibras resistentes, que unen los huesos entre sí en las articulaciones; proporcionan estabilidad a la articulación.

Practicando yoga,  ayudas a fortalecer los músculos, flexibilizar las articulaciones para que puedas moverte durante muchos años. Está en ti evitar que se conviertan en neumáticos desgastados. 

Practicando yoga,  ayudas a fortalecer los músculos, flexibilizar las articulaciones para que puedas moverte durante muchos años. Está en ti evitar que se conviertan en neumáticos desgastados.

 

¿Estás buscando una buena razón para empezar a practicar yoga?

Puedes seguirnos este mes y te daremos  muchas razones en las que el yoga mejora  tu salud…¡las suficientes para sacar la esterilla y empezar! ¿no?

Si  eres un apasionado del yoga, probablemente ya conoces sus beneficios. Quizás duermas mejor, te resfríes menos o te sientas más relajado. Pero si intentas explicar a un no practicante cómo funciona, se quedará frío ante frases como que el yoga “aumenta el flujo de prana”, o “la kriya  para el hígado”, o  la “energía que fluye por la columna”.

La ciencia ya está facilitando claves de cómo el yoga mejora dolores y mantiene enfermedades a raya; si entiendes esto te sentirás más motivado.

Hace tiempo tuve un accidente con el coche, como consecuencia sufrí un latigazo cervical: limitación del movimiento en el cuello, dolor de cabeza, náuseas, mareos y efectos secundarios como visión borrosa,  hormigueo en un brazo…  todo ello me produjo una situación de estrés que empeoraba la rehabilitación. Mi experiencia con el yoga me llevó a utilizar técnicas de respiración  que comencé a practicar mientras  iba a las sesiones de rehabilitación  y que me ayudaron en la recuperación y sin las típicas secuelas.

 

Un nuevo concepto de enfermedad

Mozart, para componer sus bellísimas obras utilizaba papel, lápiz, pentagramas, melodías, ritmos. Cuando escuchamos su música conectamos con la emoción del artista, lo que nos transmite a través de los recursos que utilizó para componerla, sin detenernos en ellos.

Del mismo modo, si a una dolencia física respondemos con un remedio o un calmante, ahogamos la emoción, y esta tendrá que buscar otro camino para expresarse.

Es  importante saber que un síntoma siempre parte de un pensamiento, un deseo, fantasía o miedo. Si no hemos tomado conciencia de ello, no le hemos hecho caso, reaparece en el cuerpo con algún síntoma similar a aquello que queríamos evitar.

Las enfermedades o los acontecimientos externos dolorosos aparecen cuando estamos preparados para hacer un cambio, es decir, se proyectan para que podamos observarlos.

La medicina occidental tiene por objetivo la desaparición del síntoma, luchar contra la enfermedad, y esto es igual que luchar contra nosotros mismos, contra esa parte de nosotros que está oculta y que se manifiesta a través de la enfermedad para que podamos atenderla.

Luchar contra ella es creer que la enfermedad es un obstáculo, en lugar de aceptar que nos permite hacernos más completos a través del camino de la curación.

Pongamos un ejemplo;  si deseamos soledad, recogimiento, reposo pero no conseguimos encontrar ese espacio en nuestro día a día, aparece un signo físico que nos “obliga” a cumplir con esa necesidad: por un aumento de la temperatura corporal, recibimos la indicación médica de reposo y así a través de un síntoma obtenemos lo que necesitamos.

La Organización Mundial de la Salud, en sus comienzos definió salud como la ausencia de enfermedades, luego acordaron en definirla como el estado completo de bienestar físico y social que tiene una persona.  Teniendo en cuenta que la enfermedad es un camino de evolución, podemos definirla como la búsqueda de apertura y aceptación de los procesos internos.

Para atender a nuestras necesidades internas y  que no se transformen en una amenaza, es necesario tomar conciencia de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos y emociones. El Yoga y la meditación puede ser una luz en tu camino.

La luna y su influencia en la mujer

¿Sabías que al igual que tomamos la luz del sol, también podemos tomar la luz de la luna?….
Cuando el ser humano aprende a conocer su relación con la naturaleza, eleva sus pensamientos de la vida cotidiana y valora la experiencia interna.
Alimentarnos de la energía lunar magnetiza el pensamiento y nos ayuda a expresar nuestros más nobles y amorosos sentimiento ¡elevamos nuestra frecuencia vibratoria! Y con ella nutrimos las generaciones del futuro.
La luna tiene un poderoso efecto sobre los océanos, hasta el punto de subir y bajar las mareas, imagínate cómo puede afectar a nuestro cuerpo, que es agua en un setenta por ciento.
La luna está íntimamente conectada con la energía femenina. En cada una de sus fases nos representa así:

Luna nueva: comienzan los cambios, dejamos atrás lo viejo para comenzar un nuevo ciclo. Venerando a la diosa luna, veneramos a la diosa que llevamos dentro; nos atrevemos a mirar nuestras oscuridades, enfrentarlas y aceptarlas. Como ocurre con nuestra menstruación, dejamos morir una parte nuestra y le damos la bienvenida a lo que va a nacer.

Luna creciente: la belleza y los dones de la mujer se ven incrementados. Pedimos a la diosa lunar que nos permita ser mujeres creativas y luminosas. Resaltan las cualidades de limpieza, pureza, sensualidad y belleza.

Luna llena: es la madre generosa que nos provee de aquello que necesitamos. Es la mujer en total plenitud, fortaleza y poder. Es fertilidad, nacimiento y abundancia. A partir de la visualización creativa, podemos efectuar nuestras peticiones y pronunciar un decreto, por ejemplo: YO SOY UNO CON LA FUENTE UNIVERSAL.

Luna menguante: es la vieja sabia, que nos mueve suavemente hacia nuestra propia sombra. Nos ofrece la oportunidad de enfrentarnos a nuestros miedos y dejarlos partir sin temor. Es el momento para trabajar los desapegos, dejar las adicciones y liberarnos de lo que ya no necesitamos en nuestra vida.

 Te proponemos que dediques unos minutos de tu tiempo a nutrirte de la luz de la luna. Sal al exterior y ábrete a recibirla, mírala y déjate bañar por su luz.

Si estás embarazada, imagina que su luz baña tu útero y a tu bebé.

Cristina Fertonani