Yoga en la escuela

¿Por qué incluir la Práctica del Yoga en las aulas?

Fomentando el Yoga en los colegios se consiguen principalmente beneficios psicomotores; mejorando la postura, respiración, la coordinación, el equilibrio y control del propio cuerpo, además de favorecer el autoconocimiento.

Fortalecer el espíritu de equipo

Existe una imagen estereotipada acerca del yogui, creyendo que es un solitario de barba blanca que vive en una cueva en el Himalaya y que pasa la vida meditando…nada que ver con el espíritu del yoga que incluye trabajo y relación con los demás.

Los niños con frecuencia traen a la escuela tensiones que bloquean la energía conviertiéndose en agresividad, que a su vez se ve fortalecida por los modelos de violencia que vemos a diario a través de distintos medios televisión, internet, videojuegos… La violencia se infiltra en la escuela y los conflictos entre los alumnos alteran la armonía de la clase.

Por experiencia sabemos que una atmósfera de alegría y amistad favorece el aprendizaje. El niño debe estar consciente de que no es un individuo que está aislado del resto por lo que hay que entrenarse para trabajar en grupo.

Dar clases de moral para que tengan buena conducta no es suficiente…los ejercicios de yoga despiertan la conciencia de ser uno mismo pero sin dejar de estar atento del otro…las respiraciones coordinadas, las posturas en pareja, la escucha activa, son la base de una instrucción cívica auténtica que se vive desde dentro…desde nuestro propio cuerpo.

Los ejercicios que se proponen son métodos probados para fortalecer el espíritu de equipo, desarrollando en el niño el sentido de sus responsabilidades frente al entorno. El objetivo es lograr que el niño viva la sensación de pertenecer a un grupo que viaja en un mismo barco y los educadores son los capitanes, responsables de la armonía del ambiente.

Educar el cerebro del niño

El cerebro al igual que el cuerpo necesita prepararse para conseguir un estado de interiorización, estabilidad, curiosidad y concentración; es el órgano que más oxígeno necesita y se lo podemos proporcionar con los recursos que nos aporta el yoga.

El hemisferio derecho del cerebro se asocia al pensamiento intuitivo, espacial y lateral y controla el lado izquierdo del cuerpo; el hemisferio izquierdo se asocia al pensamiento lógico, analítico y lineal y controla el lado derecho del cuerpo.Las disciplinas intuitivas y artísticas como la música y la danza, deben desarrollarse al mismo ritmo que las matemáticas y las ciencias, uniendo la parte intelectual con la intuitiva. La unificación de ambas partes del cerebro nos permite relajarnos y concentrarnos al mismo tiempo.

Para aprender, el cuerpo necesita estar completamente relajado, la respiración debe ser libre, las emociones equilibradas y la mente concentrada, en un ambiente tranquilo y relajado, en el que podamos prestar atención sin estar constantemente en tensión.

Cultivar la presencia en el aula

La función docente es una profesión que exige un gran esfuerzo psicológico; lamentablemente las condiciones laborales y profesionales a que están sometidos los trabajadores de la enseñanza pública y privada, agrava considerablemente el problema, que al no cubrir los intereses personales, crea situaciones de frustración, impotencia, angustia, inquietud. Dicho de otro modo, el sistema nervioso comúnmente no se beneficia con la relación profesor – alumno y los efectos del estrés actúan con fuerza en el terreno escolar disminuyendo la presencia del profesor.

Una práctica de yoga constante, hace posible que una persona logre transformarse, al punto de que su crecimiento interior se manifieste positivamente en su relación con los demás, fortaleciendo la presencia del profesor en el aula.